Opté por hacer maquetas

VII



Opté por hacer maquetas de vehículos militares y aviones, después de este acercamiento a la pintura, de esas que vendían por piezas para ser ensambladas. Me apasionaba construir una realidad exacta en miniatura. Una vez acabadas, las colocaba en dioramas; y pintaba soldados y carros de combate como me imaginaba que estarían en, por ejemplo, el frente de Stalingrado durante la II Guerra Mundial. Hoy, casi me dan náuseas al pensar cómo podía representar escenas de uno de los episodios más tristes de la Historia de los hombres. Pero no quiero desviarme; me gustaba hacer maquetas y me faltaba el tiempo que, a veces, le robaba al sueño.
Es lógico que el primer paso de los artistas en su camino creativo, sea intentar expresar la fría realidad; es algo así como ser una fotocopiadora. Es más que lógico: es un hecho empírico.
Para Platón, eso era justamente lo que hacían los artistas, no sólo al inicio de su carrera sino a lo largo de toda su vida profesional. Por eso para él, consecuente con su concepto del mundo de las ideas, la obra de arte era la escoria de la escoria: la escoria al cuadrado.
Pero en la medida que el verdadero artista evoluciona, va dejando paso, de manera progresiva, a sus emociones, en definitiva, a esas emociones íntimas que cree que son merecedoras de ser comunicadas a los demás. Esta actitud se convierte entonces en una necesidad vital. Cuando el artista consigue subir este peldaño, el virtuosismo de fotocopiadoras Minolta le importa un bledo.

Pero vuelvo a desviarme. Con este inciso, no deseo echar a perder la reivindicación intelectual del artista, que ha sido una batalla larga de siglos y que ya vencimos en su momento; victoria que ha vuelto ebrios a aquellos que han olvidado que la intelectualidad se demuestra a través de su propia obra artística, no con la defensa, más o menos acertada, de sus palabras.
La cuestión es que la paranoia de las maquetas me dio la satisfacción de someter la realidad. Pero... ¿y qué más?, ¿qué pasa con la luz?, ¿con los colores, la línea, la sugerencia, la expresión de un rostro, su mirada?, ¿cómo puede expresar una maqueta prefabricada la sensación de, por ejemplo, la soledad?
En este sentido, comparar las maquetas con lo que podría conseguir con la pintura era como valorar las diferencias que existen entre un futbolín y el Maracaná.

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