Teorías domésticas

IV



Una de mis teorías domésticas, que no deja de ser una teoría, y por lo tanto susceptible de objeción, consiste en lo siguiente: “la humanidad se divide en los que crean y los que copian”. En ambos grupos las proporciones son desiguales; siempre hay y habrá más copiones que creadores. Evidentemente esta sentencia se aplica a un espectro amplio dentro de las actividades humanas: desde las ideas filosóficas a las opiniones deportivas pasando por la forma de vestir. En cuanto a la relación de esta teoría y el asunto que denuncié antes de la falta de reflexión, reconozco que aún no sé si la falta de reflexión es un hecho anterior o posterior a la teoría de los creativos y copiones; en otras palabras: ¿hay tantos copiones porque se reflexiona menos? y ¿En qué medida se puede identificar la creatividad con el acto reflexivo?. No lo sé porque mis conclusiones a este respecto parten de la experiencia y aún no me ha dado tiempo a comprobarlo.
¿No es inquietante saber que estás en el lado de los que copian? ¿Cómo se puede ser creativo? ¿Ser creativo es sinónimo de "tipo extraño"? ¿Por qué aparece de repente en el vocabulario del lenguaje coloquial el verbo "reinventar"? Yo me planteo estas cuestiones y en seguida me vienen a la cabeza estas palabras sabias de la Biblia: “no hay nada nuevo bajo el sol”, pero, sin embargo, paradojicamente, el progreso existe. El hombre y los artefactos. Estos últimos progresan, pero cierto "componente" del hombre perdura en el tiempo y el espacio. Es verdad que las ideas y las mentalidades evolucionan, pero… ¿Un hombre es únicamente el conjunto de sus ideas o su forma de pensar?

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